PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

 

“El Espíritu de la Familia liceísta en nuestra comunidad… Una visión clara de nuestro Fundador Dr. Adeo Bejarano Moreno”

Nuestro Fundador como punto de partida en la creación del Liceo siempre abrigó en su filosofía que cada miembro de nuestra comunidad liceísta se sintiera como en su propia casa, como una familia unida en los principios cristianos bajo la enseñanza de la doctrina católica y Apostólica.

Es así como nuestro Liceo se convierte en una familia vibrante cuando el afecto es correspondido y todos los integramos sin excepción esta comunidad nos sintamos respetados, acogidos y responsables del bien común.

Por lo tanto nuestra filosofía es muy clara al mencionar a la familia como base primaria de la educación y quienes la integramos no podemos entenderla como un tema extraño a nuestra vida y a nuestra misión como educadores y como tal, afirmaba el Dr. Adeo Bejarano M., conocemos bien la importancia de crear un clima de familia para la educación de los niños, adolescentes y jóvenes liceístas. Por lo tanto el mejor ambiente es el que se toma como modelo base: “La familia” porque ella es la reproduce “la experiencia de la casa”, donde los sentimientos, las actitudes, los ideales, los valores se comunican vitalmente, con frecuencia con un lenguaje no verbal y sobre todo, no sistemático, pero no menos eficaz y constante.

La educación es cosa del corazón y por ello el que ama educa, porque justamente ese amor mantiene su responsabilidad en una educación integral que busca sin dudas la tarea de abrir las puertas del corazón de nuestros jóvenes Liceístas para que éstos puedan acoger y custodiar nuestras propuestas educativas, como misión prioritaria; como opción metodológica educativa, trabajando y recreando en nuestros ambientes el espíritu de familia.

 

Lo que nos lleva siempre a promover este espíritu de familia en nuestra propia familia Liceísta continuamente en:

  • la escucha incondicional del otro,
  • en la acogida gratuita de las personas,
  • en la presencia animadora del educador entre los jóvenes,
  • en el diálogo y en la comunicación interpersonal e institucional,
  • en la corresponsabilidad respecto de un proyecto educativo compartido.